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Radiadores eléctricos de bajo consumo

El radiador es uno de los sistemas de calefacción eléctrica más demandados debido a su funcionalidad, precio económico y facilidad de instalación. Por ello, que estos sean de bajo consumo es una importante característica a tener en cuenta a la hora de comprarlos, pues los consumidores buscamos productos asequibles. Y la electricidad es una energía que, por desgracia, ni es barata ni es estable, por lo que los radiadores eléctricos de bajo consumo resultan considerablemente atractivos.

Los radiadores eléctricos funcionan por convección. Esto significa que transfieren el calor a través de un intercambio de este entre el aparato y el ambiente, calentando la estancia. Hay que tener en cuenta la inercia térmica de los radiadores eléctricos: mientras que los radiadores de agua transmiten el calor a través de conductos desde bombas de calor, los eléctricos funcionan al conectarlos a la corriente y, debido a su inercia térmica, tardan un tiempo en alcanzar la temperatura indicada. Pero, del mismo modo, cuando se apagan, también mantienen el calor durante cierto tiempo. Normalmente están fabricados con materiales como el aluminio que transmite al cien por cien la energía generada.

Estos radiadores cuentan también con un termostato de alta sensibilidad integrado que permite ajustar el consumo, de tal manera que este regule la temperatura del radiador para lograr una temperatura de confort en lugar de un calor excesivo o mínimo. Son los llamados radiadores eléctricos programables o digitales, que incorporan tecnología digital para optimizar el consumo energético y programar su funcionamiento: horarios de encendido y apagado, diario y semanal, ajustes de temperatura etc.

Algunos también incorporan sensores de temperatura capaces de distinguir subidas y bajadas de temperatura. Por ejemplo, si hay más personas en la habitación o si se abre una ventana, el radiador detecta automáticamente y ajusta su temperatura, subiéndola o bajándola en el caso que corresponda para ahorrar energía o evitar que la estancia se enfríe.

Los radiadores eléctricos poseen otras ventajas: no resecan el ambiente, no ensucian las paredes ni generan olores. Son seguros, económicos y cada vez más funcionales.